La caballería.

La caballería estará siempre que la necesites.

La caballería tiene claras sus prioridades.

La caballería, aunque está desperdigada por distintos hemisferios, está preparada para formar filas con tan sólo un silbidito.

Estoy orgullosa de mi cuadrilla de caballería.

Hace unas semanas decidimos perdernos por el Norte de España.

De hecho, uno de esos días nos perdimos de verdad, y por poco terminamos en Francia. Cada uno iba a su bola (o burlao, que ahora sirve para todo) y cuando nos dimos cuenta tan sólo nos habíamos desviado unos 70 kilómetros y es que:

-Me dijisteis que fuera recto y yo, fui recto.

//:

¿Sabéis quién conducía? Creo que ya os hacéis una idea de la personalidad de cada uno de los que forman la Familia Corleone. Él es uno de mis favoritos, bien porque le conozco desde hace más tiempo o bien porque sus historias son las más trambólicas o también puede ser porque siempre le traen la cena en último lugar. Da igual que pida el primero.

Durante esos días, hemos convivido con arañas del tamaño de un puño. Mrs. Two Cents se siente orgullosa de ser una “chica de campo (y de provecho)” pero reconoce que al ver el tamaño de dichos bichitos le salía una risa nerviosa.

La misma que cuando una gaviota te pasa demasiado cerca.

Nothing says summer like a nice seagull shot! Beautiful, can't wait to watch them at the beach.:

Nota: Desde que de pequeña una gaviota me robó mi bocadillo de Nocilla tengo una guerra personal con ellas. De momento, ellas van en cabeza.

En los desayunos, se hacían dos cafeteras. Esto no lo he comentado, pero había uno que aunque había vasos de plástico blancos siempre se cogía el que tenía el estampado de la película “Cars”. Otro era el encargado de las tostadas, que había que hacer en el pasillo porque siempre saben mejor. Disfrutamos de tortitas, atacamos las galletas chiquilín y terminamos la primera noche los botellines de Estrella Galicia.

Los turnos y el tiempo de ducha siempre ha sido nuestro Talón de Aquiles en los viajes. De hecho algún verano, al segundo día, nos hemos tenido que duchar en chanclas.

Or if your Australian. Life's better in thongs :):

Esta vez no hubo chanclas, pero si alguien corriendo de punta a punta de la casa empapado y con espuma porque : “Que no llegamos. No te esperamos”.

Durante esos días adoptamos un perro al que llamamos “Sarni”. Uno de nosotros sigue insistiendo en que intentó atacarle, no le hemos hecho caso. La situación me recordó a un capítulo de Los Simpson (como suele pasar).

En mi cuadrilla, por ironías de la vida, el más grande es el que tiene más facilidad para asustarse. El peluche se llamaba “Wilson”, se lo metíamos dentro de la cama, de la capucha o en cualquier lugar de la casa para que se creyera que le seguía.

Hemos jugado partidas hasta las 6 de la mañana de Monopoly, gastado litro y medio de alcohol y 5 kilos de piñas para que Mr. Fuegote consiguiera encender la chimenea. Todo mérito suyo.

Y , seguimos orgullosos de ti.

Bonfire:

Alguno ha estado al borde del infarto por morder de forma despreocupada una guindilla pensando que era pimiento rojo y aprendieron a distinguir un buen vino, aunque Mrs. Two Cents decidió por su bien seguir siendo fiel a una botella de agua.

Sabia decisión querida.

Llegamos con ganas del reencuentro y nos fuimos pa’ Madrid pasando por Burgos, escuchando Memorias de un Tambor y con el corazón contento.

La caballería estará siempre que la necesites.

La caballería tiene claras sus prioridades.

La caballería, aunque está desperdigada por distintos hemisferios, está preparada para formar filas con tan sólo un silbidito.

Estoy orgullosa de mi cuadrilla de caballería.

20 Less Known Travel Quotes To Inspire You To See The World:

Para ti mi querida Todoterreno.

No más sustos.

Te espera aquí, tu caballería.

-Mrs.Two Cents.

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Frases de Padres

Frases de Padres

Padres, madres, hermanos mayores o esos tíos enrollados que te enseñaron tus primeras palabrotas.

Mrs. Two Cents les hace un hueco a todos y recopila algunas de sus frases célebres. Las cuales, seguro que tú también escuchaste.

Y es que queridos, el 19 de Marzo nos toca volver a ser pequeños.

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1. Las malditas vitaminas.

No me refiero al temido zumo de naranja con pulpa que debías beber a la velocidad de la luz. No. Voy más allá.

Y es que una pequeña Mrs. Two Cents volvió a mi mente hace unas semanas cuando sin querer (Lo digo en serio mamá) se le cayó una pieza de fruta al suelo. Entonces, vino a mi mente la imagen de una niña con cara redonda, en la playa, jugando con sus primos mientras merendaba.

La pequeña Mrs. Two Cents siempre tenía la mala suerte de que su merienda (Bocadillo o pieza de fruta) terminaba en el suelo. La primeras veces coló, pero es que tras varias catástrofes, su querida madre tomó medidas.

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Y es que es imposible olvidar aquella sensación. Morder tu querido bocadillo de Nocilla con arena incrustado y escuchar como suena “CRONCH”, “CRONCH”.

Mamá, si me estás leyendo entiendo que pensaras que tiraba el plátano aposta… Pero desde aquí te digo que con “soplar” y decir “Así no se nota, como nuevo” tampoco se solucionaba nada.

2. Juega con tu hermano.

Esta frase se la suelen decir a los hermano mayores que como yo, les tocaba cargar con los pequeños.

¡Cómo incordiaban! ¡Cómo desordenaban! ¡Cómo se notaba que les habían comprado en el rastro y eran de otra familia! … Pero ahora que han pasado los años y están lejos.. ¡Cómo les echa una de menos!

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Nota: No podía faltar, qué me decís del “Os toca dormir pies-con-cabeza”

3. No te pegues a la tele (y otras variantes).

Creo que debe ser algo universal. Ya sabéis.

-No te pegues a la tele porque, … Te quedarás bizco.

-No leas con la luz apagada porque,… Te quedarás bizco.

-No mires directamente al sol porque,… Sí, también te puedes quedar bizco.

4. Ranas y tripas. 

Mientras se cocinaba en la cocina, a veces metía el dedo en el cuenco de la sal y disfrutaba de mi atrevimiento. Lo reconozco.

Pero lo de tragarme los chicles era desinteresado, no quería tirarlo al suelo y todos sabemos qué pasó la última vez que te lo guardaste en el bolsillo del abrigo… Era la mejor opción.

Lo que no llegaba a entender es cómo de la sal podían salir ranas y por qué el chicle boomer quería pegar mis tripas.

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5. Taburetes y toboganes.

-¡Niño, ponte bien! Que tu primo se rompió la crisma (o brazo).

Ya sabéis. Apoyarse en dos patas del taburete, delanteras o traseras, pero JAMÁS en las cuatro a la vez, que tú sabes que eso es de cobardes.

El riesgo que implicaba dicha hazaña era similar al de tirarte por el tobogán de cabeza. O dar la vuelta entera con el columpio (Sí, claro).

Desde aquí Mrs. Two Cents hace un llamamiento a todos los que como ella (Sí,claro) consiguieron dar la vuelta completa con el columpio.

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6. Ponte el abrigo que así es como te enfrías.

Qué incordio de abrigos… A no ser, claro está, que tuvieras capucha y lo llevaras puesto solo con la capucha. Era como una pseudo-capa.

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7. No hagas bola/bolón.

Malditos sean aquellos trozos de carne duros que era imposible digerir. Parecía serrín.

Y si además se acompañaban de un “Mueve la mandíbula” o “Come más rápido” en un comedor del colegio… Aquello era una tarea hercúlea.

8. Te vas a marear.

Ahora sabes que tenían razón, pero …¿Quién se iba a imaginar que dar 16853 vueltas sobre ti misma iba a conseguir dejarte mareada toda la tarde y librarte de ir a clase por la tarde?

Pequeña Mrs. Two Cents del pasado:

Well done!

(Creo)

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9. Leoneras y loros.

Mi cuarto, compartido con hermanos, por supuesto, por lo que la mayor parte del desorden lo originaban ellos (No hay duda).

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Mi padre siempre nos decía:

-Este cuarto parece una leonera, quiero que lo dejéis como los chorros del oro.

En su momento, la pequeña Mrs. Two Cents entendía “como los chorros del loro” y no paraba de preguntarse qué demonios tendría el maldito loro con unos chorros. De hecho, se imaginaba una fuente con loros. Por eso, nunca llegaba a entender qué le pedía su padre y qué había que hacer con toda la colección de pin y pon que había desperdigados por el cuarto.

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10. Sana, sanita,…

Creo que es mi favorita.

Porque como dice mi querido padre “Cómo sufrimos los que somos pequeños” y como dice Mrs. Two Cents… ¡Qué bien sienta tener a los mayores para ayudarnos con los dragones!

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Hasta la siguiente y a cazar dragones.

Mrs. Two Cents