Uno di noi

El de hoy va a ser distinto, veréis, hace unos meses alguien de la Familia Corleone al que llamaremos Caramelito Senior dijo a Mrs. Two Cents que de vez en cuando releía algún post antiguo y que en su ratos libres me escribía uno.

Estábamos tomando unas copas en su casa, algo que ya es habitual pues debemos sacar de paseo a sus peces.

Nota:

El de ahora se llama Picky, Pan y Peter se han ido al cielo de los peces.

Miento, Pan se ha ido al cielo de los peces. Peter debe estar nadando por el Río Manzanares pues fue el que provocó que Peter nos abandonara.

Pero de eso ya hablaremos.

En su momento pensé que eran de las típica cosas que se dicen por decir pero queridos, Caramelito Senior es el tipo de amigo que todos deberíamos tener y no lo digo sólo porque tenga Nivel 3 de Bachata (o eso le hacemos creer) sino porque sin él, La Familia Corleone se habría perdido mucha cosas.

Te enseña a darle naturalidad a la vida, a decir que sí a planes nuevos porque “Yo creo que me lo puedo pasar bien”, a ser independiente aunque un poco adicto al café, a ir de viaje solo y con lo puesto-pero con zapatillas de correr-, a salir de tu zona de confort, a ir a hacer snorkel con un tubo comprado en el chino y preguntar de compadreo a los que visten un neopreno que ¿Cómo está el mar por ahí?

Laguna Beach, CA.:

Hace unas semanas Mrs. Two Cents cumplió un año más, los que me conocen saben que el día de mi cumpleaños me vengo muy arriba. Se lo tengo que decir a todo el mundo (Sí, al Señor Busero también y aunque no me sepa su nombre, cada día somos más amigos).

A lo que iba,

Caramelito cumplió su promesa.

Uno di noi es su Post para Mrs. Two Cents. El primero escrito por alguien de La Familia Corleone.

Espero que lo disfrutéis tanto como yo al leerlo y como BSO no puede ser otra que no sea su querido Joaquín Sabina. En recuerdo a las horas gastadas en una terraza tomando Estrella Galicia después de días de playa, a un camarero que ganó una carrera en tacones y a los kilómetros que hemos recorrido en coche (Y los que nos faltan).

Uno Di Noi

Con tu permiso Mrs. Two Cents, entramos en tu rinconcito con las Converses bien atadas, a ritmo de saltitos de princesa  y la sonrisa de oreja a oreja, a tu manera.

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Bendita universidad. Además de profesores oxidados y asignaturas poco útiles, te permite conocer un nuevo mundo más allá de tu ciudad, savia nueva en forma de personas. Algunas simplemente pasan de refilón por tu vida y otras, como Mrs. Two Cents, llevan escrito en la frente “He venido para quedarme”. Y así, combinando riesgo y diversión en la aventura que suponía hacer botellón en Madrid, comenzó a formarse nuestra segunda familia, la que eliges.

Dime con quién andas y te diré quién eres. Nuestra querida Mrs. Two Cents sufre a La Familia Corleone con gusto, disfruta con cada tara de sus componentes (algunos tienen más que otros) y contribuye a crear el ambiente que nos gusta, ese en el que solo tienes que ser tú mismo. A lo largo de estos años, fuimos a Italia para dormir en Auschwitz en modo habitación Erasmus, adoptamos a un perro con Sarna, planeamos el asesinato de un conserje, nos bebimos Galicia y andamos Madrid. Conocimos a Paco (el original), Senior, il Porco, “Mi gente”, Alcahuete, Él y un sinfín de personajes que hacen aún más divertidas cada una de las historias que hemos compartido. Buen dosier de batallitas para disfrutarlas aún más dentro de unos años, que la memoria no falle.

Familia Corleone

Esta boca es mía. Mrs. Two Cents va a tener complicado la explicación de “Cómo conocí a vuestro padre”. La generación a.t (after Tinder) no entenderá fácilmente como era aquello de enamorarse “in situ”, de jugar a quererse y de elegir a la persona con más esfuerzo que el movimiento del dedo índice, maldita transformación digital.

“En Galiza non se pide nada. Emígrase”. Aunque los tiempos han cambiado desde Castelao, en Galicia todavía se emigra y en Madrid estamos encantados de ello. Mrs. Two Cents es la mejor embajadora que conozco, si bien la capital es la base principal de la caballería, Galicia es el segundo destino oficial gracias a ella. Y veréis, es que ni todas las banderas independentistas juntas respiran tanto amor por su tierra como nuestra querida Manzanita cuando visualiza un bar donde sirven Estrella Galicia, nacionalismo inteligente.

Mrs. Two Cents en una frase, diez palabras.

“La sencillez hace de una persona común una persona excepcional”

Y si el fin del mundo no te pilla bailando que al menos lleves puestas tus Converses y con tu caballería cerca, muy cerca.

Tu caballería.

Converses Familia Corleone Mrs tWO CENTS.jpg

Mrs. Two Cents dice:

Coño, qué suerte tengo

y

GRACIAS,

ha sido otro año fantástico.

 

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Oda a mis Converses

Oda a mis Converses

Hace poco Mrs. Two Cents cumplió un año más.

Me tocó celebrarlo en casa (¡Por fin!) en mi adorada Galicia que tan bien acogió a mi Familia Corleone madrileña. Mi querido Monsieur Pizza siempre se mete conmigo por mi excesiva emoción pero es que este año tuve mucha suerte.

Fueron días de sol, playa, excursiones, estrella galicia, anormalidades de los veintitantos y muchas anécdotas con las que seguramente podría escribir un nuevo post.

Doniños

Durante esos días, alguien de la Familia Corleone nos contó que siempre que se iba de viaje llevaba en la maleta sus zapatillas y que al terminar la carrera, se hacía una foto donde se vieran sus zapatillas y el lugar en el que estaba.

Mrs. Two Cents se puso a pensar… ¿Y si yo hubiera hecho lo mismo con mis converses? ¿Qué habría fotografiado estos años?

salto sea

Veréis, mis converses me recuerdan a casa. A lo simple, real y natural, a todo aquello que jamás debes perder de vista. A mis raíces.

De hecho, en mi cabeza son tan sabias como el sombrero seleccionador de Harry Potter.

Nota: Mrs. Two Cents tampoco recibió la carta pero sabe que es de Gryffindor.

Ellas me conocen, están conmigo desde que quedaba “A las 6 donde siempre”, desde que llamabas al telefonillo y preguntabas “Bajas?” para ir a comprar pipas, son dar paseos callearriba-calleabajo y terminar la tarde en el punto de encuentro donde te juntabas con el resto.

Ferrol

Mis converses me han acompañado a mis primeros conciertos, han saltado y gritado a pleno pulmón:

“Yo quiero entrar, en tu garito con zapatillas,

que no me miren mal al pasar”. 

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Me recuerdan a los primeros amores, a las primeras salidas nocturnas, a amistades perdidas ( ¡A Dios gracias!) y a otras amistades que guardo como trofeos. Amistades de las buenas, de las que siguen ahí aunque existan kilómetros, trabajos y años de por medio.

Son mi primer día de universidad, con nervios e inseguridades pero también mi “vamos a entrar con el pie derecho” en mi último examen de la carrera o del día que conseguí mi carnet de conducir.

road trip

Seguramente en mi imaginaria colección de fotos aparecería alguno de esos momentos. Habría una pequeña Mrs. Two Cents con la cara un poco más redonda, con muchas pulseras en la muñecas (Ya sabes, tonterías de adolescente, una por cada amigo) con ganas de ser mayor y rodeada de algunos miembros, también un poco más pequeños, de la Familia Corleone.

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Hemos cambiado,  al fin y al cabo se trataba de seguir viviendo.

No obstante, y aunque sigas cumpliendo años, hay algo que debe ir siempre contigo. Acuérdate de echar la vista atrás de vez en cuando. Recuerda tus raíces, de dónde vienes y quiénes han estado contigo.

Y sobre todo, no caigas en el maldito-postureo, sigue teniendo la capacidad de poder disfrutar de las cosas sencillas de la vida.

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Se despiden Mrs. Two Cents,

sus converses destrozadas

y sus claveles.

@mrs_twocents