Hace poco Mrs. Two Cents cumplió un año más.

Me tocó celebrarlo en casa (¡Por fin!) en mi adorada Galicia que tan bien acogió a mi Familia Corleone madrileña. Mi querido Monsieur Pizza siempre se mete conmigo por mi excesiva emoción pero es que este año tuve mucha suerte.

Fueron días de sol, playa, excursiones, estrella galicia, anormalidades de los veintitantos y muchas anécdotas con las que seguramente podría escribir un nuevo post.

Doniños

Durante esos días, alguien de la Familia Corleone nos contó que siempre que se iba de viaje llevaba en la maleta sus zapatillas y que al terminar la carrera, se hacía una foto donde se vieran sus zapatillas y el lugar en el que estaba.

Mrs. Two Cents se puso a pensar… ¿Y si yo hubiera hecho lo mismo con mis converses? ¿Qué habría fotografiado estos años?

salto sea

Veréis, mis converses me recuerdan a casa. A lo simple, real y natural, a todo aquello que jamás debes perder de vista. A mis raíces.

De hecho, en mi cabeza son tan sabias como el sombrero seleccionador de Harry Potter.

Nota: Mrs. Two Cents tampoco recibió la carta pero sabe que es de Gryffindor.

Ellas me conocen, están conmigo desde que quedaba “A las 6 donde siempre”, desde que llamabas al telefonillo y preguntabas “Bajas?” para ir a comprar pipas, son dar paseos callearriba-calleabajo y terminar la tarde en el punto de encuentro donde te juntabas con el resto.

Ferrol

Mis converses me han acompañado a mis primeros conciertos, han saltado y gritado a pleno pulmón:

“Yo quiero entrar, en tu garito con zapatillas,

que no me miren mal al pasar”. 

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Me recuerdan a los primeros amores, a las primeras salidas nocturnas, a amistades perdidas ( ¡A Dios gracias!) y a otras amistades que guardo como trofeos. Amistades de las buenas, de las que siguen ahí aunque existan kilómetros, trabajos y años de por medio.

Son mi primer día de universidad, con nervios e inseguridades pero también mi “vamos a entrar con el pie derecho” en mi último examen de la carrera o del día que conseguí mi carnet de conducir.

road trip

Seguramente en mi imaginaria colección de fotos aparecería alguno de esos momentos. Habría una pequeña Mrs. Two Cents con la cara un poco más redonda, con muchas pulseras en la muñecas (Ya sabes, tonterías de adolescente, una por cada amigo) con ganas de ser mayor y rodeada de algunos miembros, también un poco más pequeños, de la Familia Corleone.

image (60)

Hemos cambiado,  al fin y al cabo se trataba de seguir viviendo.

No obstante, y aunque sigas cumpliendo años, hay algo que debe ir siempre contigo. Acuérdate de echar la vista atrás de vez en cuando. Recuerda tus raíces, de dónde vienes y quiénes han estado contigo.

Y sobre todo, no caigas en el maldito-postureo, sigue teniendo la capacidad de poder disfrutar de las cosas sencillas de la vida.

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Se despiden Mrs. Two Cents,

sus converses destrozadas

y sus claveles.

@mrs_twocents

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17 comentarios en “Oda a mis Converses

    1. ¿En serio? La última foto son las mías jajaja! Las pobres tienen la parte de atrás despegada y la tela raída… Pero eso hace que me gusten más y que tengan más encanto!

      Me alegra muchísimo que te guste el post y que tus converses también tengan muchas historias que contar 🙂

      Por Galicia genial, soy una enamorada de mi tierra. Espero que tú también disfrutaras de la Semana Santa.

      Un abrazo muy muy fuerte a la chica del quinto 🙂

      Me gusta

  1. Que bueno leerte Mrs.Two Cents!
    Yo soy muy de encariñarme con prendas, accesorios… Pero las zapatillas están en otro nivel, tal vez porque nos acompañan en cada pisada y eso las hace indispensables. Me da igual lo feas que estén, desteñidas, tocadas…Son marcas del paso del tiempo y algún tropiezo.
    Felicidades por ese aniversario, seguro que ha sido una buena celebración, buena compañia, una estrella aquí na terra…No me queda duda!
    Un abrazo!!! 🙂

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    1. ¡Muchas gracias! Yo creo que las zapatillas cuanto más viejas más bonitas!
      Son como las patas de gallo jajajaja! Las arrugas de expresión son por grandes carcajadas 🙂

      Muchas gracias por la felicitación, siempre es un gustazo volver a “miña terra galega” jajaja!
      Un abrazo MUY fuerte !!

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  2. Mis zapatillas no eran Converse sino Element pero no podría sentirme más identificado con todo lo que tratas en este post. Mi enhorabuena por escribir así de bien y por lo que me has hecho recordar 🙂 Sigue sorprendiendo así!
    Me gustaría que le echases también un vistazo al mío.
    Un fuerte abrazo!
    http://viveynosobrevivas.blogspot.com.es/

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    1. Las Element son otro GRAN clásico jajaja!
      Me alegra mucho que te identificara con el post sobre todo porque significa que tus Element también tiene mucho que contar y que son unas trotamundos como las mías.

      ¡Por supuesto que le echaré un vistazo! Y seguir sabiendo del Portaminas negro será un placer.

      Un abrazo fuerte!

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  3. Ahhh las zapatillas, son historias infinitas, son el baúl de los recuerdos que guardan el libro de la vida! Deshacerse de ellas sería como tirar trozos de la vida a la basura… eso jamás! Son trofeos de experiencias, logros, sueños conquistados y caminos andados. Que post más encantador, eres buena Mrs. Two Cents!! 😉
    Besitos!

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